Itahisa de Atlantis

Una ficción histórica
situada en un pasado remoto de la humanidad.

Una ficción política
sobre una civilización matriarcal y pacífica.

Una ficción científica
acerca de una sociedad global del conocimiento.

Una ficción erótica
en la que las mujeres despliegan libremente su sexualidad.

Itahisa de Atlantis
la historia que no nos contaron


Interludio Ocho – Epílogo

Yo soy Naturaleza, la Madre Universal,

Señora de todos los elementos, hija primigenia del tiempo,

soberana de todas las cosas espirituales,

reina de los muertos y también de los immortales,

la única manifestación de todos los dioses y diosas que existen.

Mi voluntad gobierna las alturas brillantes del Cielo,

las saludables brisas de los mares y los silencios ominosos del mundo inferior.

Soy adorada de muchas maneras, conocida por incontables nombres,

y favorecida con toda gama de ritos diferentes,

de este modo se me venera en la tierra entera.

Los frigios primitivos me llaman Pessinuntica, Madre de los Dioses;

los atenienses, naturales y allí nacidos, me llaman Artemisa Cecropiana;

para los isleños de Chipre, yo soy Afrodita Pafiana;

para los arqueros de Creta, soy Diana Dictina;

para los sicilianos que hablan tres lenguas, Proserpina Estigia;

y para los habitantes de Eleusis, su ancestral Ceres, Madre de los Cereales.

Algunos me conocen como Juno, algunos como Bellona;

otros como Hécate, otros también como Ramnusia,

Pero ambas razas de etíopes, sobre cuyas tierras brilla primero el sol de la mañana,

y los egipcios, que sobresalen en el saber antiguo,

me adoran con ceremonias adecuadas a mi divinidad,

y me invocan por mi nombre verdadero, Reina Isis.

Apuleyo, Metamorfosis, Libro XL, Cartago, circa 140