Advertencias

Una ficción histórica.

Situada en un pasado remoto de la humanidad, muy anterior a lo que conocemos como “historia”. Por lo que puede no ser conducente aplicar pautas culturales modernas a su comprensión.

Una ficción erótica.

Que incluye variedad de escenas sexuales más o menos explícitas, en algunos casos fuera del marco de lo socialmente aceptable en términos modernos. En la sociedad que se describe, los jóvenes adquieren calidad de adultos con la pubertad.

Una ficción científica.

Que se sustenta en una colección de evidencias arqueológicas, antropológicas, geológicas, sociológicas, genéticas, arqueo-teológicas y lingüísticas. Sin embargo, la posibilidad de que haya existido hace milenios una civilización como la que se describe es, en la actualidad, mayoritariamente descartada por los científicos.

Una ficción para adultos.

Algunos supuestos de esta historia pueden atentar contra certezas y cuestionar convicciones o valores éticos ampliamente extendidos.


Historia & Prehistoria: La civilización antes de la civilización.

La escritura, la agricultura, la cría de animales, la navegación, la metalurgia fueron realmente inventados hace tan solo 5 o 6 mil años ?

La democracia, la poesía, el teatro, las matemáticas, la medicina fueron realmente inventadas hace tan solo 3 mil años ?

Lo que conocemos como “la historia” tiene un comienzo, determinado por nuestra propia incapacidad de comprender los escritos más antiguos.

Como no hemos logrado descifrar escrituras anteriores, les otorgamos escasa validez, les quitamos relevancia, o les asignamos un significado arbitrario, rústico y trivial.

Pero la historia de la humanidad no empezó hace 5 mil años sino, al menos, 50 mil años atrás.

Los hombres y mujeres que vivieron entre 50 y 5 mil años antes del presente no eran civilizados ?

No tenían acumulación tecnológica, complejas estructuras sociales, arte ?

Eran verdaderamente primitivos o debemos imaginarlos primitivos para satisfacer un prejuicio evolucionista ?


El origen de todas las leyendas

Los relatos de nuestros antepasados hablan de ellos, las historias antiguas, las leyendas que conocemos como las vibraciones primordiales.

Cuentan que vinieron desde un continente desconocido, de una tierra pródiga, hacia el poniente, más allá de los mares.

Los mares que sólo ellos dominaban. Porque no había navegantes que pudieran superarlos. Ningún otro pueblo pudo alcanzar la perfección de sus ágiles embarcaciones, ni el coraje para enfrentar las imponentes olas y burlar los peligros que acechan en las profundidades.

Ellos estudiaban el movimiento del sol y eran capaces de leer el firmamento. Manejaban extraños instrumentos que les permitían orientarse, aun en la inmensidad del mar.

En las costas y riberas, su llegada era esperada con impaciencia. Sus barcos eran bienvenidos porque a cambio de ovejas y cestas de frutos, ellos entregarían finas telas, delicadas vasijas y prodigiosas herramientas.

Los Dioses habían sido solícitos con ellos. Les habían concedido muchos dones.

Su sabiduría era grande. Conocían todos los usos de las plantas. No solamente eran diestros con los caballos, también eran capaces de montar a los grandes elefantes y hasta los veloces delfines.

Los hombres eran maestros forjando hojas de metal de oricalco. Que no utilizaban para fabricar armas porque no las necesitaban. La prudencia era su virtud, la generosidad su escudo. Su fuerza era el conocimiento.

Sus físicos eran portentosos, sus ojos portaban el azul del mar y sus largas cabelleras relucían al brillo del sol.

Nada igualaba a la belleza de sus mujeres. Ningún hombre era capaz de resistirse a sus encantos.

Dicen los relatos que ellas usaban túnicas blancas para dirigir las ceremonias y eran quienes gobernaban sus ciudades desde suntuosos palacios.

Aquellos hombres y mujeres fueron conocidos con diferentes nombres.

Los pueblos de las heladas tierras del norte, los llamaban los Vanir o Alfar.

Los sumerios los nombraban Annunaki y en la India se los conocía como los Daityas.

Los pueblos de pastores que viven en las bocas de los ríos, referían a ellos como los Xiganti o Titani.

Los isleños los llamaban Pelasgoi y los hebreos, Nefilim.

Y nuestros antepasados siempre los nombraron como los Pueblos del Mar.

Al igual que nosotros, ellos adoraban a la Diosa de la Creación, a quien nosotros llamamos Isis, la Esencia, y ellos nombraban Ama, la Madre.

Las leyendas relatan que una vez el infortunio llegó desde el cielo, trayendo muerte y destrucción a la tierra, a las plantas, a los animales y a los hombres.

El dolor y el hambre asoló a todos los pueblos sin distinción.

Muchos años transcurrieron sin que tuviéramos noticias de ellos. Sin que sus naves llegaran a nuestras playas.

Hasta que finalmente, un recordado día, las inconfundibles velas de sus barcos reaparecieron en el horizonte.


Itahisa de Atlantis

Una ficción histórica
situada en un pasado remoto de la humanidad.

Una ficción política
sobre una civilización matriarcal y pacífica.

Una ficción científica
acerca de una sociedad global del conocimiento.

Una ficción erótica
en la que las mujeres despliegan libremente su sexualidad.

Itahisa de Atlantis
la historia que no nos contaron